41. ABP (3)
Hacer del aula de clase una oportunidad para amplificar la experiencia y capacidades juveniles.
En el anterior escrito No. 40 “ABP Sensibilización” abordábamos el inicio del presente artículo. Allí dijimos que transitaríamos por tres fases: sensibilización, apropiación y arraigo.
Hoy seguimos con la segunda fase de este abordaje, recordando que es un insumo en construcción y que, aunque no es oficial, es un aporte al proyecto “Conexión Catatumbo”.
APROPIACIÓN
En esta fase el estudiante-adolescente es incorporado a la lectura de resultados de la anterior fase, tal manera que se amplía el equipo con la coparticipación y gestión real de los espacios de decisión. Ascender en la escala de participación compartida entre adultos y juventudes mueve la comprensión del espacio/tiempo.
E. Problematizar:
Los resultados de la acción de acogida, precedentemente realizada, analizados por docentes y estudiantes, permite encontrar categorías, hallar patrones o tendencias que impulsan al equipo a tomar decisiones. El ABP no es un análisis abstracto, ni para un área o asignatura específica, aunque puede serlo. Es sobre todo el encuentro con variables sentidas del día a día, inmediatas o reales, profundas. Aunque la visión para el grupo receptor sea a mediano plazo (grado 10° en el 2027 y grado 11° en el 2028), es estratégico garantizar los pequeños-grandes éxitos de corto plazo (4 meses del 2026).
El ABP inicia concretando una pregunta a la que se le buscará una respuesta, también puede comenzar planteando un problema para encontrar una solución o puede proponer un producto que tendrá concreción durante la implementación. En cualquiera de los casos elegidos, los actores movilizan el sentido de investigación, indagación, soporte en datos, principios STEAM. Entre todos deciden la intervención o activaciones a corto plazo de cuatro meses, evidenciable para comunicar y evaluable para perfeccionar.
F. Activaciones:
Luego de definir el problema, se planea una intervención, en tres semanas consecutivas, para activar entre mayo y septiembre. En Julio están las vacaciones. La propuesta mínima sería:
Una sesión para implementar.
Ejecutar lo decidido en la reunión de problematización donde hubo apropiación de los datos de la acción de acogida. Realizar lo decidido en un espacio de dos horas con el grupo muestral. (Semana 1, dos horas)
Una segunda sesión para mejorar, evaluar y cerrar.
Avanzar con lo realizado en la movilización precedente de tal forma que conecte y culmine lo iniciado. (Semana 2, dos horas)
La última sesión para comunicar.
Comunicar resultados por salones, a todo el colegio, a los profesores o a los padres de familia como respuesta a la pregunta inicial, como solución al problema planteado o como producto final proyectado. (Semana 3, dos horas)
Lo estratégico, para el inicio del ABP, está en definir el resultado a partir de una definición problémica muy acotada, de corto alcance, clara y sobre todo sentida por los estudiantes que permita evidenciar UN solo avance, muy concreto.
G. Evaluación formativa:
Tanto para definir el problema inicial/final (E), como para las activaciones (F), el estudiante es incorporado junto con los docentes en el análisis de datos para tomar decisiones de intervención, con el fin de construir acuerdos/criterios de evaluación que acompañen el proceso. El equipo, a la hora de construir los criterios (que podría ser la parte de la reunión más extensa), ha tener en cuenta:
· El acuerdo del cuidado como base ética para el proyecto de vida (PdV) que logre consolidar ambientes de colaboración, empatía y responsabilidad.
· Acuerdos explícitos sobre seguimiento al PdV en lo personal, social y profesional.
· Para las asignaturas vinculadas, construir criterios de seguimientos explícitos de este proceso, en sus tablas disciplinares de valoración y conocidas de antemano por los estudiantes, que tengan en cuenta lo formativo, sumativo y sostenible de la evaluación.
El docente se ubica no como operario de conocimientos sino como experto estratega que acompaña, motiva e inspira a sus estudiantes. Como experto en juventudes y pedagogías recoge los criterios y los eleva a la autoevaluación, heteroevaluación, evaluación entre pares y evaluación compartida. Estas modalidades de evaluación, con sus diferencias técnicas, comparten los mismos criterios acordados por el equipo de EduMedia.
Definir el inicio-final (pregunta-respuesta, problema-solución o producto-resultado), junto con los criterios de evaluación, son los imprescindibles en el ABP que cualifican significativamente a los actores de la educación.
Por el nivel de impacto y consecuencias procesuales, que no tanto finales, es por lo que para el ABP es vital el uso efectivo del tiempo reposado, que permita analizar y decidir, para acompañar con profundidad la promesa de valor de EduMedia en la construcción de una sociedad justa y equitativa para todos, con sujetos activos, participativos y transformadores de la misma.
Con esta fase de apropiación se habita el espacio/tiempo de la escuela. La acogida, más que datos y activismo, se convierte en una oportunidad para estimular diálogos en el gobierno escolar y los nuevos equipos, de tal manera que sumen al horizonte institucional con impacto en la región. En “poseer” la realidad vivida, para que pueda hablar de su vocación, está el camino de la escucha que transforma al oyente en su servidor.
Lo que lento se aprende, lento se olvida.
H. Equipos y roles:
Plantear la acción clara y auténtica del ABP, acompañado de una evaluación formativa, invita a distribuir constantemente la clase en subgrupos con roles como: moderador (estudiante) comunicador (estudiante), relojero (estudiante), actuario (estudiante/docente). También están los portavoces (estudiante) y los expertos en juventudes (docentes).
Estos roles conforman los subgrupos que no deben superar el máximo de 4 personas. El “moderador” lidera la palabra respetando el turno, los tiempos, el lenguaje y con visión al logro del objetivo; el “comunicador” concreta con el equipo la mejor manera de expresar las conclusiones y compartirlas con los demás; el “relojero” gestiona el tiempo y el cumplimiento de propósitos; el “actuario” toma nota, en los formatos del colegio, del contenido y desarrollo de las sesiones.
El o los “portavoces”, junto con los “expertos en juventudes”, ayudan a coordinar el movimiento y la evolución de respuesta de los equipos o subgrupos.
Arraigo y Competencias
El siguiente apartado será para plantearnos la sostenibilidad y las competencias para el arraigo.
Cuadro realizado por Ángela, exalumna del colegio Puerto Santander, del municipio con el mismo nombre, de Norte de Santander, Colombia.


