ABP
Aprendizaje Basado en Problemas/Proyectos
El lunes 9 de marzo tendré una cita con una ONG para hablar sobre el ABP en el sector del Catatumbo que es una selva compartida entre Colombia y Venezuela. Esto me hizo volver a mis apuntes, links y referentes bibliográficos. Para escribir en este momento quiero hacerlo desde la reflexión de experiencias vividas en primera persona o en la piel de otros muy cercanos.
Me acerqué a esta metodología activa y filosofía de vida en los siguientes espacios: en el programa de formación ciudadana con OIM para el MEN; en ecosistema de educación media y luego con la política de transformación de la educación media, ambas con Corpoeducación y otras entidades; en otro momento como rector de un colegio, en unas de sus sedes y en asocio con una academia de liderazgo; ahora con la Universidad de Antioquia para la oficina de referentes y evaluación de calidad educativa del MEN. También hice un pequeño curso al respecto. Han sido varios acercamientos y propuestas con enfoques diversos y claros según su meta.
De estos caminos, en carne propia, podría decir:
Cuando hay propósito, ganas y gusto la motivación hace avanzar el 10% restante. Esto lo subrayo sobre todo porque el ABP parte del interés y gusto de los implicados, de la necesidad reconocida y que respira en el cuello. Es algo tan sentido por todos que es inevitable no probar otro método, otra manera, otra forma de hacer las cosas. Por eso no es extraña la magnífica recepción de la estrategia, pues el equipo ya ha intentado otras acciones para avanzar en una solución integral y abarcadora. Hay disposición al reto, al cambio y a la acción, no por natural deseo sino porque entre ensayo y error ha crecido, más que la frustración y el bloqueo, el “perrenque” y la determinación. Nada esta dado, ni se nos viene dado per se. Todo está en nuestras manos y en la absoluta voluntad de la autodeterminación. Tanta decisión inequívocamente conduce a la unión con otras voluntades, pero sobre todo se llega “al límite del sin límite” de la absoluta entrega ante la incertidumbre, la vulnerabilidad, lo incalculable, la sorpresa.
La sensación del todo y la parte, del individuo y su locación, del yo en el gran universal. El sujeto-contexto aparece con toda su fuerza con ABP. No hay aprendizaje para la vida que no pase por lo situado de la experiencia o por el asumir tantas capas como se pueda para que se eleve su impacto. El contexto no es un tema más dentro de la asignatura, en el PEI o en el proyecto. No es el pegue de diagnósticos que obvian y desnaturalizan la realidad; no es el uso de la realidad para silogismos y teoréticas; no es tampoco el temeroso y apocalíptico sentir de la vacuidad. Lo social no es solo para una de las áreas, ni tampoco es un relleno previo de planeación de las otras. Lo social con el ABP asume profundidades del ser que no soportan la sola mecánica del hacer, la capacidad o la competencia. Lo social se aquilata como único lugar de vida compartida, donde las experiencias auténticas, avivan el “ser y estar” de la existencia resquebrajada y urgida de afinidades que la hagan brillar y respirar.
Lo relacional con el ABP se atiza porque solicita de la evolución en el diálogo. Lo comunicacional se vuelve piso para aprender y desaprender, para reconocer y no ocultar o acallar. Soportar el silencio de la conversa se hace reto para no caer en la inmediatez de la reflexión y en la vorágine de los datos. Hablar supera a los resultados y levanta el asta aspiracional del reposo y el estar.
El sentido de lo relacional tiene anclado lo agrupacional y con ello su gestión. En el centro sigue estando el estudiante, pero lo está en relación con el profe y sus pares. No es el estudiante aislado en referencia a otro u otros. Es el cuerpo real en contacto con su familia, con sus amigos y sus maestros. Lo relacional está en el centro y por eso la necesidad de crear grupos para movilizar competencias en experiencias que nos son simuladas sino reales del día a día de sus contextos. No es solo atender una problemática sino la manera cooperativa de hacerlo, el modo equipero de enfrentarlo, el testimonio de que juntos somos más. Gestionar la vida de subgrupos en un aula es el cotidiano del ABP y por eso sus roles, tiempos, productos y metas son tan necesarios plantearlos para conocimientos anclados a largo plazo.
Empoderar al joven de su rol. Gran reto. Que él se sienta parte y partícipe del problema y su solución. Que no sea uno más para la foto, sino uno más para solucionar y aportar. Si un joven es escuchado en su inquietud profunda y siente que el adulto es auténtico en su propuesta él mismo se entrega sin medida, es allí y solo allí donde el profe media para estimular y orientar. Facilitar la relación horizontal no es temor de pérdida vertical. Son tan transparentes los roles, las conversas y las intenciones son tan claras que el profesor se baja de su pedestal y el joven se sube a su papel. Proponer pequeñas experiencias de éxito, con su satisfacción al logro, y replicarlas con frecuencia, permiten afirmar efectivamente un proyecto de vida en el corto y mediano plazo.
La retroalimentación o evaluación formativa en el ABP no es una situación del final sino desde el principio, durante y después. Como el ABP acompaña todo el proceso, los acuerdos primeros son los fundamentales para no salir con sorpresas en momentos cerrados de los buenos o los malos. Estudiantes y profesores ambos, determinando el problema y la manera de enfrentarlo para aminorarlo o encontrar otro, urgen de principios claros que acompañen la relación y el proceso en sus avances. Sobre estos acuerdos el diálogo es intenso hasta lograr que cubran los objetivos de unos, las competencias disciplinares de otros, pero sobre todo, que logren cubrir el mandato de la situación. El problema es tan primordial para ser atendido, que amerita un debate profundo sobre las maneras de recoger señales que ayuden a la cualificación de la respuesta.
Todo lo anterior y más, necesita de una realización constante y progresiva que, en medio de la cultura escolar dominante, pueda abrirse espacio con una organización escolar por ciclos o grupos de grado donde se experimentan objetivos comunes o aprendizajes rectores y por lo que se puede ayudar al equipo docente a elevar la cultura colaborativa institucional.


